miércoles, noviembre 14, 2012

Canto del cisne

Muy buenas a todos:

Hoy el viejo sindicalismo surgido de la transición ha muerto. Así de crudo y de fuerte suena. Con la ola de recortes, con un gobierno mentiroso y autista a partes iguales, esta era la ocasión. Este era el momento para dar un golpe encima de la mesa y tratar de forzar al gobierno de Rajoy un cambio de política.

Sin embargo, el cortoplacismo y la falta de coherencia de los sindicatos les ha llevado a la tumba. El cortoplacismo porque tras la anterior huelga, era necesario poner al gobierno a "fuego lento". Con manifestaciones, con agitación, con más actividad sindical. Y de igual modo, aprovechando los errores y las próximas medidas del gobierno que se avecinan (rebaja de las pensiones fundamentalmente), se puede presentar un escenario mucho más caliente y más proclive a la huelga. 



Y por otro lado, la falta de coherencia de los sindicatos ha pesado como una losa. Que las manifestaciones en tiempos de Rodríguez I el Traidor hayan sido inexistentes mientras que a Rajoy ya le han hecho dos huelgas generales ha sido el indicio fundamental de que este huelga tiene que ver más con conservar privilegios y prebendas que no con el verdadero interés de los trabajadores que ellos mismos dicen representar.

El último índice para medir la incidencia de la huelga parece ser el consumo de energía y el dato es desolador para los sindicatos. No llega al 20% de bajada de la demanda. En mi pequeño universo de togas y juzgados, Madrid ha funcionado casi normalmente.

Quizás esto es lo único bueno que ha hecho Rajoy desde que llegó a Moncloa: desactivar completamente el poder de convocatoria del sindicalismo paniaguado. Ahora solo falta quitarles las subvenciones y que se regule de una vez el derecho de huelga. Pero algo me dice que el gallego no hará nada. "Está en su naturaleza..."


Un saludo a todos


Mortgage