jueves, noviembre 20, 2014

Redención

Muy buenas a todos:

Después del lamentable espectáculo dado por Rajao y su gobierno, permitiendo la celebración de ese referendum de pacotilla a Más y los suyos el 9 de noviembre, había perdido toda esperanza de que alguien con un par de cojones y con algo de dignidad empezara a cumplir con sus obligaciones.

Y he aquí que a la última persona que esperaba ver defender la legalidad y un poquito de la dignidad de esa vieja Nación que se llama España, fuera el Fiscal General del Estado, D. Eduardo Torres Dulce.


Desde este blog, hemos dedicado nuestras peores calificaciones a un sujeto que directa o indirectamente (sólo y en compañía de otros) había permitido que la infanta Cristina saliera del caso Urdangarín. De igual modo, que la salida ¿negociada? de ETA de la vida pública y sus condenados (Bolinaga entre ellos) era algo que exasperaba al más frío analista.

Sin embargo, el asunto catalán ha sido tan grosero en las formas, tan esperpéntico en el fondo y todo ello tan lamentable, que incluso hasta D. Eduardo Torres Dulce ha reaccionado. No Mariano Rajao, presidente de la cosa y que tendría que haber impedido la farsa, no Soraya, dedicada a enviar negociadores a hablar con simples delincuentes. Ha sido este señor quien finalmente lo ha hecho.

Si al final, gracias a su querella y a poner sus atributos encima de la mesa frente a los fiscales catalanes, España recupera algo de la dignidad que Rajao y su cuadrilla han tirado al lodo, me daré por satisfecho.


Un saludo a todos


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